Poniendo el riego 2ª Parte

Un día no es suficiente, así que seguimos con el riego. Como el programador no era compatible con la poca presión que tenemos, hemos tenido que cambiarlo por otro. Como no tenemos muy claro que programador va a funcionar le hemos preguntado a los vecinos del huerto qué modelo tienen ellos. Resulta que para baja presión es necesario que el programador sea «de bola». El que habíamos comprado era de «membrana», que es el más común. No todo son malas noticias; el nuevo programador vale 24 euros, frente a los 34 del modelo malo. Por ese precio tampoco se pueden esperar milagros. El nuevo programador tiene aspecto plasticoso, los diales son pequeños y los botones cutrecillos, pero con que funcione tenemos sufuciente, y además viene abalado por nuestros vecinos. Pero siguen los problemas, ¡ya que el nuevo no tampoco funciona! Abre y cierra el agua correctamente, pero tiene un piloto que indica si las pilas tienen la carga correcta o hay que cambiarlas, pero no funciona, y así no vamos a saber cuando se están agotando las baterías. Tenemos un vecino al que se le seco el huerto en verano porque las pilas se agotaron cuando estaba de vacaciones, así que no nos la queremos jugar. Hay que volver a cambiarlo, pero al menos vamos a dejar terminadas las tuberías instaladas.

Instalando el riego

Instalando el riego

Aquí es donde debería ir el programador. A falta de conseguir el nuevo, hemos puenteado la instalación para poder regar aunque sea de forma manual. Hemos tenido un verano muy seco, lo normal en Córdoba, y la tierra lleva mucho tiempo sin recibir agua, por lo que queremos regar un poco antes de empezar con la plantación.

Esperando el programador

Esperando el programador

Detalle de las tuberías

Detalle de las tuberías

Ya funciona

¡Ya funciona!

Al final del día la instalación está casi completa, sólo falta el programador, pero se puede regar.

Fin del día

Todo listo para empezar a plantar

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